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Daniel Blake
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No Paradise In Darkness

En la boca del murciélago. (Eric Northman)

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En la boca del murciélago. (Eric Northman)

Mensaje por Invitado el Lun Feb 06, 2012 6:36 am

Una conclusión obvia. Cuán estúpido fui...Aryún, tierra de los malditos, tierra de la sangre y de la muerte. Hasta nosotros los demonios teníamos más honor que esas bestias nauseabundas. Malditas sobras del Inframundo…Pero allí estaba, y la razón es obvia. Buscaba humanos, una nueva raza que llegó, desamparada, a Utopía. ¿Qué clase de animales sanguinarios se resistirían a probar bocado de tan suculenta presa? Pasearía por sus calles, por sus oscuros rincones, buscando cualquier indicio de su presencia, buscando toda pista de su rastro. Los encontraría, a todas esas alimañas mortales que pudiera, y se las serviría en bandeja a mi señor. Y qué mejor lugar para saber de una presa, que la casa del cazador…
Y allí estaba, en uno de esos antros donde los forasteros dejaban de serlo para mezclarse con el resto de la carroña de estos suburbios. Allí, en aquel lugar oscuro y alejado del calor de Kólasi, esperaría oír rumores y murmullos de mi desafortunada presa. ¿Y si me metía en problemas? Yo no me meto en problemas, son los problemas los que se la juegan conmigo. Además, no sería la primera vez que me enfrento a esos monstruos, y aquí estoy.
Portaba mi disfraz de humano, para llamar más la atención, y que se me haga más rápida la visita. Recién empecé a bajar por sus callejones y rincones, ya me iban mirando con aire apetitoso. No tuve que buscar demasiado para alcanzar uno de esos tugurios. Sentía las miradas clavarse en mi nuca como dagas a traición, pero menudo lobo hallarían tras la piel de este cordero de Dios. De hecho, deseaba que probasen. -¿Tenéis zumo de uva? -Pregunté, tan tentador como el conejo que se te posa entre los dedos. Unas risas, y un mejunje extraño me fue a servir el ser que estaba tras la barra, al cual no conseguí ni verle más que la silueta.

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Re: En la boca del murciélago. (Eric Northman)

Mensaje por Eric Northman el Lun Feb 06, 2012 7:13 am

Mientras el sol calentara Utopía, el único lugar donde resguardarme de su luz no podía ser otro que Aryún, territorio por excelencia de vampiros y demás seres no muertos en el archipiélago. Bañada en sombras, la zona ofrecía una especie de mundo siniestro caracterizado por lápidas en mitad de sus callejones tétricos, mausoleos subterráneos donde dormitar y locales fríos donde incluso servían cuerpos humanos. Vivos...

Mi único propósito era realizar el cambio de isla y encontrar a Nina y a Kyara, la recién secuestrada minitelépata, en la ciudad de la magia. O al menos, ese era el apodo con el que conocían a Sharín según los habitantes de Érimos.
Lo último con que contaba durante mi estancia en la isla demoníaca era el miedo. ¿Miedo de qué? ¿De bolas de fuego por parte de diablos inferiores que se volatilizaban al instante al tacto sobre mi piel cadavérica? ¿De bebés neófitos con colmillos en etapa de crecimiento? No. Aquí había un nuevo sheriff y eso hice saber en mis primeros días en Bansaken.
Me encontraba observando un mapa de las islas sobre una mesa en una especie de club de los muertos, lo que me hizo recordar mi propia Fangtasía, cuando entró un hombre al que todo vampiro presente miró como si del último humano se tratase. Como en un sarcasmo pidió algo un tanto inusual, lo que me hizo interesarme por él. En un acto de velocidad sobrehumana, me situé tras él como un relámpago, marcando la diferencia de estatura. Qué, sí, soy vikingo; ¿acaso es culpa mía rondar los dos metros y tenerla grande?
-Es mío.- Pronuncié, mostrando los colmillos ante toda la sala. Con mis más de mil años, todos me temieron y siguieron a lo suyo mientras guiaba al desconocido a mi apartada mesa, como obligándolo. Entonces susurré muy cerca de su oído.- Bonito disfraz.- Mis frases eran breves pero precisas. La contestación del íncubo me hablaría mucho de él. Con una respuesta estaría diciendo el por qué estaba aquí y que quería de unos vampiros sedientos. Tal vez el aburrimiento era superior a él y pretendía entretenerse matándolos, o tal vez era sadomasoquista, como la gente con la que yo estaba acostumbrado a tratar, y ardía en deseos de ser brutalmente violado y/o drenado.



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Re: En la boca del murciélago. (Eric Northman)

Mensaje por Invitado el Lun Feb 06, 2012 8:05 am

Allí estaba, sentado, dudando si probar el posible veneno o adormecedor, cuando sentí una presencia a mi espalda, y a la vez casi, dijo: -Es mío. -Oh, por favor...¿suyo? ¿Hasta cuándo tenía que seguir esta farsa? Me empujaba hacia una mesa cercana. Le seguí el juego mientras imaginaba separar cada partícula de su cuerpo por tal osadía. Aunque dicho sea de paso, mi poder era menos efectivo dependiendo de la resistencia del cuerpo, y también de la voluntad. Y al ver la reacción de cuantos estaban allí sentados me percaté de lo capaz que debía ser. Obvio no me sería rival, pero bien podría retenerme durante un precioso periodo de tiempo. Entonces, poco antes de sentarme, me susurró -Bonito disfraz. -Venga ya. ¿Ni siquiera un decente disfraz de piel humana me servía hoy en día? Sí que han avanzado los vampiros...
Vale. Él sabía lo curioso de mi apariencia, así que porqué ocultarlo y jugar el mimso juego de siempre. -Te encanta tener el control. ¿Cierto? Saber qué sucede, a quién tienes enfrente...Y sabrás que el fuego, esa cosa que os sienta tan mal a los malditos, nosotros los ángeles del Inframundo lo dominamos como parte de nosotros. Así que...en fin, porqué malgastar la oportunidad. Seré claro y conciso. -Todo en una voz prudente, aunque quizá algo más alta de lo adecuado debido a mi tan excelsa auto-confianza. -Busco humanos, como todos aquí supongo. Y es por esto que estoy aquí. Tan sencillo como eso. Vosotros los buscáis para comerlos, yo los busco por otro motivo nada difícil de comprender. ¿Y bién, tienes información para mí, colmillos? Sí, fui descarado y desafiante. Mi sangre ardía, como de costumbre. Y me llevaba a ser algo...atrevido, porque la temeridad no tiene lugar entre débiles criaturas. Bueno, vale, sí, podrían conmigo, pero por poco. Seguro.
Un momento. ¿Si sabía lo que era desde un comienzo, porqué dijo que era suyo? ¡Qué osadía! Pero ah, quizá lo hizo para protegerme. Sí, eso sería. ¿Porqué memez querría un colmillos desafiar al poder de los infiernos?

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Re: En la boca del murciélago. (Eric Northman)

Mensaje por Eric Northman el Miér Feb 08, 2012 4:47 am

Permanecí en silencio escuchando sus palabras; no me interesaban lo suficiente como para prestarles demasiada atención.
-No sé de qué cojones hablas ni a qué información te refieres.- Respondí, tajante, mientras observaba el mapa de Utopía, que le puse ante sus ojos.- Necesito ir a Sharín. Si perteneces a estas tierras sabrás como llegar hasta allí. Puedo darte a cambio cualquier cosa que me pidas y que yo vea conveniente otorgártela.- No tenía ganas de entablar ninguna conversación, tan solo quería salir de Bansaken y despedazar uno a uno los huesos del secuestrador de Kyara.- Por supuesto, si te niegas, no dudaré un momento en arrancarte la cabeza y colgarla en la puerta de este puto antro.- Sonreí amistosamente.



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Re: En la boca del murciélago. (Eric Northman)

Mensaje por Invitado el Miér Feb 08, 2012 12:01 pm

Ja! -Sus últimas palabras sobretodo me sorprendieron sobremanera, me dejaron estupefacto y boquiabierto. ¿Qué diantres podía llevar a un maldito acolmillado a tentar de la forma más atrevida a un hijo del Averno?- ¡Jajajaja! -Dejé que mi sonora risa de gestos amplios y confiados, nada propios de un cura cualquiera, resonase por toda la estancia, a menos de un metro de su cara. No daba crédito a lo que oí. Mi boca, cerrada por un instante y con el rostro desafiante, se abrió para proferir el esperado reto definitivo. Pero la prudencia de un solitario superviviente me detuvo. Cerré la boca y pensé. Estaba en su barrio, en un antro rodeado de ellos. Aunque los presentes no simpatizasen del todo con el atrevido, menos simpatía les inspiraría yo, un demonio disfrazado de humano. No sé qué faceta les inspiraría más hostilidad. También pensé en la posibilidad de aceptar su trato. Si le seguía esa confianza, debía de tener las espaldas cubiertas. Decenas de vírgenes inmaculadas sería un precio asequible, aunque no idóneo. Centenares, y me ahorraría parte del trabajo. Pero no se puede tener todo en esta vida...Y sí, sabía cómo ir, de hecho pensaba en ese mismo viaje camino hacia acá. Pero una vez más, su desafío resonó en mi cabeza. Así que podía darme problemas...¿pero cuándo fue eso suficiente motivo para detenerme? Claro que tampoco sería estúpido...del todo.- Sí, sé cómo ir... -Primero un aliciente que salvaguarde mi seguridad. ¿Cobardía? Astucia.- ...y me ofreces lo que te pida y consideres oportuno a cambio. -Ciertamente el trato me sonaba tentador, pero más tentativa era su osadía. Y, porqué no, la curiosidad de saber qué daría tal seguridad a un vampiro me atraía aún más. Me levanté, y caminé alrededor de la mesa donde me sentó, mirando el mapa, cual gato que acecha a su presa.- Tentador, pero...por desgracia tu reto me tienta más aún. Pero antes, una pregunta: -Dije apoyando las manos en sus hombros.- Si tanto puedes hacerme, ¿porqué me ofreces algo a cambio? -Me incorporo y me dirijo de nuevo a mi asiento, apoyando las manos en el respaldo, sin sentarme.- Amenazas vacías, faroles rotos. La elocuencia no es tu fuerte, ¿cierto? -Respondí desafiante y sonriente a su amenaza. Proseguí con el monólogo, haciendo breves pausas que no le diesen tiempo para contestar, si bien para interrumpirle.- Bueno, -Me incorporé.- cierto es que te llegué de improviso, y ya tendrías métodos pensados para alcanzar tu objetivo, lo que me convierte en algo supuestamente prescindible. Pero no por ello menos tentador. -Dejé que mi monólogo se alargase más de la cuenta, asegurando tener sus nervios de punta. El comienzo de mi amenaza. La cólera nos ciega, obstina la razón y nubla el pensamiento. Nos impide actuar de forma lógica y eso quería invocar en él, el cual ya se veía alterado por alguna razón.- Alegando la ley del más fuerte, te ofrezco la oportunidad de demostrar la verdad de tus palabras. -Haría referencia al honor, pero estas bestias ni conocerían esa palabra.- El que antes tumbe al otro, vence. Y el vencedor cumplirá la petición del otro sin pedir nada a cambio. -Hablé más alto para asegurar que su reputación quedaba en entredicho. Algo sabía de estos horribles vecinos y una de esas cosas era la forma que tienen de vivir, muy a grandes rasgos. Conozco la importancia de la jerarquía para ellos, pero también la fragilidad de ésta. No es como nosotros, cuya jerarquía se nos marca desde nacer hasta morir.- ¿Hay trato? -Dije, curvando un poco el torso para alcanzar su altura, con una amplia sonrisa desafiante, tentadora y claramente divertida, ofreciendo mi mano a la suya. Todo mientras ya empezaban a vibrar todas las moléculas de mi cuerpo, a prepararse mi mente para actuar al mínimo movimiento por rápido que fuese. Ya generaba pequeños campos gravimétricos nulos a mi pies, por si probaba suerte a la primera. Generaría una repulsión excesiva hacia arriba si fuese necesario, pero no me tumbaría. Dados mis poderes, claramente tenía ventaja en este juego. ¿Cómo actuaría él?

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Re: En la boca del murciélago. (Eric Northman)

Mensaje por Eric Northman el Sáb Feb 11, 2012 6:48 am

Me encontraba recostado sobre la silla contemplando el mapa mientras el demonio hablaba, prestando la suficiente atención como para darme cuenta de sus intenciones. Demasiada diversión para una sola tarde; siguiente.
-No, no hay trato.- Respondí muy serio.- Si quieres ayudarme a salir de aquí hazlo y te daré lo que esté en mi mano, pero no accederé a juegos como el tuyo, tengo otros menesteres que atender. Podría degollarte aquí mismo y ocuparme de que no vuelves a tocarme los cojones nunca más, pero, ¿sabes? después de mil años he aprendido que las manchas de sangre no desaparecen fácilmente de la ropa y dudo mucho encontrar Hickey Freeman por aquí cerca. Så länge, min fromma vän bög.- Y me levanté de la silla.



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Re: En la boca del murciélago. (Eric Northman)

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 11, 2012 10:04 am

Definitivamente no te cansas de esa sarta de chorradas, ¿eh? -Más amenazas vacías. Y además rehusó mi reto.- Así que no hay trato...¿Habéis oído? ¡El gran acolmillado no se atreve a batirse en duelo conmigo! -acabé gritando, mirando a toda la sala.- ¡Quizá sea mi alzacuellos lo que te asusta! -dije ahora mirándole a él con tono burlón y desafiante. Qué osadía la suya. Me amenazaba pero rechazó mi reto, dejando ver que no está del todo seguro de su victoria, por muchas escusas que suelte.- ¿Porqué crees que iba yo a querer ayudar a alguien como tú? ¿Qué tienes tú que no pueda conseguir por mí mismo, si bien haciéndote yo a ti lo que tu vacía osadía dice que me harías? -Le había retado y me había burlado de él enfrente de los suyos. Era consciente de ello, completamente. Continué invocando su ira. Si aceptaba, vencería y tendría que darme lo que le pida sin darle yo nada a cambio, o quizá rechazaría mi trato...eso no sería inteligente, porque me esforzaría en hacerle sufrir como sólo un hijo del Averno puede. Y si aun así era más astuto y no caía ante su orgullo bueno, eso me sorprendería. Pero en ese caso le sometía a otro juego, más intelectual. Le dije que sé cómo ir y no mentí. Ahora tiene que valorar cuánto le interesa aquello y si me ofrecerá algo que me atraiga lo suficiente. Y ahí estaba la gracia: hacerme de rogar. Si me rechazaba, tendría que venir detrás de mí. Y si al fin nada salía como quería, almenos me habría divertido aquella tarde.

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Re: En la boca del murciélago. (Eric Northman)

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